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Author Topic: La técnica perfecta  (Read 85 times)
Cecilio Andrade
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« on: January 26, 2017, 09:39:28 AM »

La técnica perfecta.

Por Cecilio Andrade

El pintor expresionista Jackson Pollock nos dejó frases y obras, espero que la que seleccioné sea la perfecta para dar entrada al trabajo de hoy, “para nuevas necesidades, necesitamos nuevas técnicas”. ¿Qué les parece? Esperen al final del texto para juzgar mi acierto o no, por favor.
El Sr. Pollock define perfectamente el mundo y su desarrollo ideal, lo malo es que no siempre el mundo no escucha esa partícula de sabiduría, prefiriendo seguir la pauta definida por el escritor Larry Niven, “la técnica no funciona si no se la utiliza”.
Llegaré más lejos, sacando de su contexto incluso, utilizando un texto fuera de los parámetros para los que fue redactado, buscando hacerles pensar aún a costa de ganarme las críticas de los seguidores del reconocido poeta y director de cine Pier Paolo Pasolini. “Hay que inventar nuevas técnicas que sean irreconocibles, que no se parezcan a ninguna operación precedente. Para evitar así la puerilidad y el ridículo. Hay que construirse un mundo propio, con el cual no haya comparaciones posibles. Para el cual no existan medidas de juicio anteriores. Las medidas deben ser nuevas, como la técnica. Ninguno debe entender que el autor no vale nada, que es un ser anormal, inferior, que es como un gusano que se retuerce para sobrevivir. Ninguno debe pescarlo en falta de ingenuidad. Todo debe presentarse como perfecto, basado sobre reglas desconocidas y, por lo tanto, imposibles de juzgar.” Muchos con seguridad podrán identificar individuos que siguen a rajatabla este párrafo de don Pier. Lo malo es que no siempre para lo bueno, correcto y creativo que el autor deseaba transmitir con su texto.
Personalmente prefiero seguir con una forma de ver la vida que me ha traido grandes alegrías, tanto personales como profesionales, “si no conozco una cosa, la investigaré”, y es así porque estoy convencido que “investigar es ver lo que todo el mundo ha visto, y pensar lo que nadie más ha pensado”. ¿De quien son? Dos investigadores sin los cuales el mundo de la medicina no sería tal y como hoy lo conocemos, me refiero a Louis Pasteur y el Premio Nobel en Fisiología Albert Szent-Györgyi. Creo que su opinión tiene una base firme en este asunto.
Volviendo al mundo que nos ocupa, el empleo de la violencia controlada por un bien mayor de la sociedad terminaré esta entradilla con un párrafo del Sensei Masatoshi Nakayama, “Para que las técnicas sean poderosas, rápidas, precisas y fluidamente ejecutadas, deben lanzarse desde una base fuerte y estable”. Y esa base fuerte y estable no solo es física, si no tambien mental y, permítanme esto, espiritual.



Una fea costumbre.
Se puede observar una fea costumbre, así la considero personalmente, muy extendida y generalizada dentro del mundo del profesional armado y el trabajo con armas, seguro que sabrán a cual me refiero, es esa forma de pensar que nos dice, y repite hasta la saciedad,  “solo existe una posición de tiro a utilizar”, “solo se puede portar el arma de una forma”, “solo se puede disparar con una técnica específica”. Dicha mentalidad y actitud implica considerar que todo aquel que usa o aboga por otra forma, escuela, procedimiento y/o técnica no solo es un verdadero sacrílego sino que además es… digámoslo sutilmente, menos listo.
Existen defensores acérrimos y fanáticos de la “escuela” de tiro isósceles clásica, otros defienden a “capa y espada”, aunque quizás sería más correcto decir hoy en día a “chaleco y fusil”, duda esistencial, pero sigamos, defienden la moderna o modificada, unos pocos la Weaver, C.A.R., Tactical, israelí, policial, práctica, instintiva, creando un infinito y largo etc.  de formas excluyentes y aparentemente aisladas. Obviamente he enlistado sólo algunas de las técnicas más comunes, y tan solo hablo en trabajo con pistola, y sin entrar en nada muy especial.
Si entramos en hacia donde apuntar el arma cuando no la dirigimos a un blanco, arriba, abajo, al frente, al costado o atrás, las discusiones pueden entrar en una dinámica de casi agresión.
Lo más común que suele surgir a modo de apoyo inapelable al procedimiento que sea es el de que tal gran experto, maestro, gurú, etc. la emplea y/o enseña. Algo más común aún es “me la enseñaron en la Academia, ¿vas a saber tú más que los profesores de allí?”, haciendo enfasis en un “tú” peyorativo de alguien afectado por una reducción más que drástica de capacidades cognitivas.
Y por supuesto no puedo dejar pasar aquel argumento universal, emitido con tal firmeza y energía que lo hace totalmente “imposible “ de contestar, a saber, tal o cual cuasi legendaria y mítica unidad de elite la emplea. ¿Cómo sería posible imaginar rebatir un argumento con un nivel tal de solidez, tan firme y contundente? Imposible.
Modo irónico y sarcástico en off.

Estudiar y analizar.
Normalmente muy pocos profesionales se toman la molestia de estudiar el porqué de la aparición, desarrollo y empleo de cada una de las técnicas de trabajo, dejando todo en un “esto es así y punto”, o también “siempre se ha hecho así, no inventes la rueda”. Veamos algunos ejemplos. Y por favor, tengan en cuenta que tan solo los empleo a modo de eso mismo, simple y llanamente de ejemplos.
Hasta no hace muchos años para el combate urbano se consideraba que llevar el arma larga con la culata pegada a la cadera, a esa altura, o incluso centrarla frente a la pelvis era la mejor técnica del mundo para entrar en una habitación con posibles adversarios armados. Razonar con sus defensores que todos los obstáculos, mesas, sillas, sofás, etc., están a esa altura. Que además de ser un riesgo de colisión y bloqueo del arma, el cañón no “ve” lo mismo que los ojos. Que podemos estar disparando sin impactar donde necesitamos hacerlo.
Tras esta explicación, y aparente denostación de esta antigua técnica, todos los que la aprendieron y emplearon hace años me querrán fusilar, ya que ellos si acertaban con precisión sin error ni fallo digno de mención. Algo que sin dudar les confirmaré, les creo, estoy seguro, sé que le acertaban siempre con efectividad, lo he visto y lo he vivido.
Permítanme un poco de Historia.
Esta técnica se creó para uso con armas muy específicas, que por su configuración estructural y/o sistema de tiro, no permitían otra forma de tiro rápido con un mínimo de eficacia. Con el arma en la cadera era más fácil manipular y cargar rápidamente, en un entorno tan cerrado, los viejos fusiles de cerrojo reglamentarios. Así mismo se buscó centrar frente a la pelvis para controlar el fuego automático con los primeros subfusiles, por ejemplo del tipo Sten, Star Z70 o similares, que al usar un acerrojamiento por desplazamiento de masas solo se controlaban mínimamente en fuego automático desde esas posiciones.
¿Es errónea esta posición? ¿Nuestros antecesores profesionales eran ineptos y no vieron los hándicaps?  Ni mucho menos, ni es errónea ni nuestros antecesores en la vocación de proteger y servir eran tontos, tan solo se adaptaban a lo que tenían entre manos, ni más ni menos. Pero pretender emplear eso mismo hoy en día si puede ser, cuando menos, tan poco inteligente como pretender combatir con piedras y quijadas de burro. Los subfusiles y fusiles de asalto actuales son más ergonómicos, manejables y controlables que los de las primeras épocas, podemos lograr mucho más a poco que los estudiemos y analicemos, tanto en capacidades como en empleo.
Veamos otro ejemplo.
Los SEAL, tan de moda ahora, usan las armas casi exclusivamente hacia arriba o guardia alta, y para muchos el que esta unidad lo haga ya es motivo suficiente para no considerar posición alguna fuera de esta. Pero ¿alguno sabe porque la usan? ¿De dónde viene ese procedimiento en su trabajo? ¿En qué entorno táctico nació?  ¿Alguien se ha parado unos segundos a pensarlo?
El nacimiento y desarrollo de esta unidad fue en el mar, en buques y puertos, en asalto a buques, en movimiento en buques. Un buque está rodeado de agua ¿Qué probabilidad hay de que un disparo al aire impacte a alguien en mitad del océano Indico, por ejemplo? Si apuntaran hacia abajo ¿de qué suelen ser los suelos de los buques, sus cubiertas, sus pasarelas? ¿Metal? Metal más disparo igual a rebote.
Ahora surge, ¿y en tierra por que siguen con la misma técnica? ¿Y dentro del buque? Alguno dirá que en el interior del buque hay metal en los 360º de la esfera del operador, cierto, muy cierto.
Razonemos juntos.
Como equipo debo elegir un procedimiento, escogeré el que cubra la mayor parte de las situaciones de trabajo de mi unidad. La entrenaré hasta que la domine como si fuera algo innato en mi. No entrenaré una técnica distinta para cada una de las situaciones posibles, ya que con estrés acabaré no sabiendo cual adoptar y el equipo, en conjunto, acabaría pagando el error. Además en un equipo, todos… TODOS, deben trabajar con el mismo sistema y procedimiento, intentar cualquier otra cosa es un suicidio táctico.
Muy distinto es tener que verse obligados, por el motivo que sea, a cambiar un procedimiento puntual, para lo cual es necesario conocerlo y ensayarlo. Obviamente utilizar  un procedimiento nuevo hace imposible aplicarlo de forma tan rápida y precisa como el principal. En eso los SEAL también se distinguen como maestros, saben cuándo deben hacer un esfuerzo y cambiar algo, ya sea puntual o de forma permanente. Aprendan esa capacidad que distingue a los mejores, no se queden en lo superficial.
En este particular la mayoría saben que personalmente defiendo mayoritariamente el arma hacia abajo, pueden buscar y encontrar algún que otro artículo mío en ese sentido; pero eso no implica que desprecie ni desautorice el arma hacia arriba, es más, la empleo, y mucho. En espacios tubulares confinados, como pueden ser vehículos, autobuses y aviones por ejemplo, en algunas zonas industriales, en trabajos de protección, etc. En definitiva simplemente me adapto, empleo las herramientas de las que dispongo, aunque eso implique bajar un poco mis revoluciones de trabajo.

La caja de herramientas.
Si hablamos de posiciones de tiro básicas y sus actualizaciones, isósceles, Weaver, Tactical, C.A.R., etc. … las uso todas, paso de una a otra en base a los parámetros del entorno donde actuo, me muevo, distancias, armas, adversarios, si estoy en una calle, en un pasillo estrecho, dentro de un automóvil al volante, en el asiento del acompañante o detrás, si llevo chaleco pesado externo con equipo, ligero interior o ninguno, si hay más o menos luz. ¿Cuántos entornos son capaces de imaginar?
Incluso en el último caso no empleo la linterna de una única forma, la puedo pegar al centro del pecho para llevarla luego a una u otra mejilla, subirla por encima de la cabeza y llevarla a un lateral con el brazo extendido, posteriormente cruzarla con el arma y colocarla paralela a la misma, volviendo de nuevo a alguna de las anteriores. ¿Porqué tanto cambio? Simple, por la necesidad de cumplir lo que se requiere en una linterna, ver, iluminar a lo que apunto, como y cuando sea necesario.
Es cierto que en nuestra caja de herramientas virtual, con sus conocimientos, técnicas, procedimientos y sistemas, unos primaran sobre otros, serán los más usados, serán los que emplearemos en el 80 o 90% de los casos. Pero ello será así porque en nuestro entorno de trabajo profesional esas serán las más correctas y útiles, las más eficaces y las que menos hándicaps nos comportan.
Pretender que una única técnica, por muy maravillosa que parezca, es valida en todo lugar, entorno y situación es una apuesta muy arriesgada, se lo aseguro. Estudien y analicen, su trabajo, sus características, la situación, el entorno, casos previos y posibles evoluciones de los mismos.

Orden en la caja de herramientas.
Con todo el análisis comentado vayan a su caja de herramientas virtual y recoloquen todo lo que contiene. Busquen dejar en la parte más accesible de la misma lo que les sea más útil y aplicable a su día a día en las situaciones más probables. No tiren nada, guarden el resto por orden decreciente de posibles usos, esto es probable pero no habitual, esto es poco probable, esto otro es improbable, esto no deja de ser una curiosidad, etc. Actuando así con sus herramientassiempre estarán disponibles si las necesitan.
Analicen y entrenen igualmente esas “herramientas” desde todos los aspectos que crean convenientes. Deben logrer pulirlas de tal forma que acaben siendo realmente tal y como son las herramientas de precisión del mejor tallador de diamantes del mundo. Háganlo en el mismo orden y porcentaje que han clasificado el índice de probabilidad anterior. Entrenen prioritariamente lo que consideren más probable y habitual, y con la gradualidad, y cantidad, que consideren hasta llegar a lo más improbable.
Si pueden ver todo lo que les comento, podrán opinar con precisión y equidad; realmente se darán cuenta por si mismos que no existe nada absoluto en el trabajo táctico y/o armado.
Con todo lo anterior tan solo pretendo darles una muestra, dice el viejo refrán que para ello basta un botón, sobre cómo debe trabajarse y analizar este mundillo del adiestramiento táctico.

Copiar sin analizar.
El trabajo de una unidad especial, el GEO español por ejemplo, no es igual en Madrid, con sus niveles específicos de riesgo, que, tambien como ejemplo comparativo, el del BOPE de Brasil con su entorno de trabajo policial que bate records de ataques y decesos.
¿Cómo que no? Ambas hacen el mismo tipo de trabajo y por tanto son 100% intercambiables. ¿Seguro? Veamos un muy somero y ligero análisis.
Vistas fuera de su contexto operacional ambas son unidades policiales especiales de primer orden con pocas diferencias aparentes. Si buscáramos compararlos con el trabajo de un patrullero, a todos no sonaría hasta estúpido, cuanto más si la comparación la volvemos a realizar a nivel de países con mayores o menores índices violencia. Ahora introduzcamos en esa comparación a un policía responsable del control de accesos del, también a modo de ejemplo, Ministerio de Sanidad correspondiente a cada pais respectivo, protección estática y de accesos. Más de uno hasta sonreirá dado la incoherencia de tal comparación. ¿O no es así?
Es obvio que mucho menos debemos comparar a estas unidades de elite con guardias de seguridad privada en cualquiera de dichas naciones, legislaciones locales aparte.
En todas las comparativas podemos encontrarnos a personal que haya pertenecido a esas unidades de elite de primer nivel, y ya sea por edad, lesiones o simple deseos de una vida profesional más tranquila, hayan decidido cambiar su destino profesional. Igualmente podemos encontrar n esas mismas comparaciones personal que de forma personal haya adquirido un nivel técnico muy avanzado. Es irrelevante pensar en dichas situaciones, la cuestión es que habilidades se requieren para cada puesto específico, así como cuales son las más comunes en dicho colectivo.
Armas, fundas, correas, equipaciones en general serán las mismas o muy similares, incluso habrá procedimientos compartidos y entrenados de la misma forma. Pese a todo ello cada situación particular es un mundo específico, cada unidad tiene su personalidad generada por experiencias previas, y cada operador, policía o legítimo usuario son únicos y raramente intercambiables sin un trabajo previo de adaptación.
Observen una competición de esquí, o mejor dos, una de eslalon y otra de descenso en nieve virgen. Ambos esquiadores usan las mismas o similares herramientas, al igual que con las armas en los trabajos profesionales que comentamos, con pequeñas modificaciones para cada especialidad, pero esquís y pistolas o fusiles básicamente son los mismos en sus respetivas especialidades.
Pues bien, unos esquiadores se echan muy adelante, otros muy atrás, otros se quedan centrados; unos llevan las piernas muy pegadas, otros las abren un poco, algunos trabajan con las piernas casi por separado; los hay que bracean mucho y los que parecen tener solo movilidad en las muñecas. Pero lo curioso es que estadísticamente hablando todos, con sus diferentes formas de trabajar, logran lo mismo y con diferencias infinitesimales de tiempo.

Buscando la verdad.
Como individuos nos distingue nuestra forma física, constitución, habilidades, actitudes, experiencias, criterios, moralidad, principios, trabajo especializado, etc. Piensen en ello a nivel internacional tras lo cual piénsenlo de nuevo en el entorno del mundo de instructores y maestros. Cada cual con su mayor o menor ego, algo de lo que lo usual es que sea mayor por desgracia, con su deseo de distinguirse y sacar algo único que lleve su nombre.
Según una leyenda antigua, existía un diamante con miles de facetas, un diamante que mostraba la verdad mirando a través de él. Lo habitual era que nadie veía lo mismo, cada cual miraba por una faceta distinta que modificaba la verdad a su ojo, lo que le hacía pensar que era él único que veía lo correcto.
El verdadero sabio fue aquel que buscó mirar por el mayor número de facetas posibles, sumando todas las imágenes para lograr crear un conjunto lo más aproximada posible de la “verdad”.
Han leído bien, “lo más aproximada posible”. No existen las verdades absolutas, al menos no las hay en este mundillo especializado, y quizás, no soy quien para asegurarlo, en todos mundillos especializados.
En lo que nos atañe, el trabajo con armas, en el trabajo táctico, hay que evaluar cada técnica de forma precisa, teniendo claro de que condiciones positivas y negativas disfruta cada una.
Saber el porqué, para qué, cómo y cuándo se emplea cada técnica por esas personas o unidades especiales ayuda mucho.
Saber además como nació, se desarrollo y evolucionó sería perfecto para poder sacar conclusiones más eficaces para facilitarnos la adaptación a un entorno puntual y específico.

Adaptación.
Como seres humanos somos fruto de la evolución y la adaptación al medio. Las adaptaciones fisiologicas marcan esa evolución. Estas adaptaciones estan relacionadas con funciones tan vitales como la nutrición, la respiración y la circulación, entre otras muchas más.
En base a esto y según la necesidad los órganos disminuyen su actividad o la aumentan. Las adaptaciones fisiologicas estructurales se dan por mutación. Esto genera procesos y cambios en el material genético que todos los animales sufren, ya que despues de todo, a nivel básico, no somos mucho más que eso, animales, mamíferos específicamente.
Es por ello que les emplazo a buscar y facilitar la “mutación” que les permita la adaptación de sus técnicas y procedimientos al entorno de trabajo. Simple y llanamente lo que la Naturaleza ha hecho para convertirlos en lo que en este momento son, seres humanos.
Tan solo es necesario una cosa, a saber, capacidad de adaptación, ni más ni tampoco menos.
Lo cierto es que la técnica perfecta no existe, no la busquen, existe el operador que sabe adaptarse mejor y más rápido independientemente del procedimiento. Lo mismo que en la Naturaleza, todo se reduce a la supervivencia del que más rápidamente logra adaptarse.
Volviendo al tema de este trabajo, en nuestro violento y armado mundillo especializado, sobrevive y vence el operador que se adapta más rápido, para lo cual debe usar con eficacia el menos común de los sentidos
¿Cuál creen que es? Simple, “el sentido común”.
¿Lo tienen?
Y para terminar ¿aún creen en la técnica perfecta?
Cuidense y cuiden de los suyos.


Centroamérica, Diciembre 2017.

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