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Author Topic: Una fábula y el entrenamiento de Fuerza contra Fuerza  (Read 85 times)
Cecilio Andrade
Power User
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Posts: 125


« on: September 01, 2016, 12:22:39 PM »

Una fábula y el entrenamiento de Fuerza contra Fuerza.


Por Cecilio Andrade.


La fábula en una herramienta ideal para incentivar la lectura en los niños. Ellos, desde muy pequeños, están inmersos en un mundo visual de dibujos animados y de breves mensajes lingüísticos. Sacarlos a empellones de ese entorno, es casi imposible; en cambio, la fábula puede introducirse en ese mundo infantil y desde allí guiar a los futuros lectores por el largo camino de la palabra escrita.
La fábula se ciñe estrictamente a dos elementos que son: brevedad narrativa y conclusión en una sentencia o moraleja. Además, el uso de animales y objetos humanizados, como personajes participantes, le da un tono alegórico a la historia. A diferencia de otras composiciones literarias que también tienen fines de adoctrinamiento cultural, moral o religioso, como los mitos, leyendas, poemas épicos, parábolas, cuentos fantásticos, entre otros, la fábula se circunscribe directamente a la interrelación entre los seres humanos dentro de una sociedad; esta característica hace que la fábula sea siempre actual por los valores universales y atemporales que transmite.
Utilizar las fábulas como medio de enseñanza didáctica y moral es una práctica usual en casi todas las culturas. Se cree que los pioneros fueron los pueblos orientales y siglos después florecieron en Grecia y Roma. Más tarde, se extendió a otros países hasta universalizarse.


Pero… a ver, ¿Cecilio no se dedicaba a escribir de temas de armas, tácticas y todo lo relacionado con negocios violentos varios? Pues si, pero como alguien me describió una vez, y muchos/as secundaron gozosamente dicha descripción, tengo una vena de filósofo táctico que con la edad va a peor.
Por otro lado, mis años instruyéndome, y a veces dirigiendo, me han demostrado lo eficaz que puede resultar un sistema de adiestramiento que regrese a los parámetros más sencillos y, si me permiten, infantiles, cuando este adiestramiento busca trabajar con cuestiones instintivas, genéticas, internas de cada individuo en situaciones de estrés. Bajo las condiciones del estrés de un enfrentamiento armado nuestra parte cognitiva prácticamente pasa a segundo, o tercero, o cuarto, plano. Volvemos en muchos aspectos a ser seres simples y sencillos que necesitan respuestas simples y sencillas.
Si les aburre el comienzo no sigan leyendo, no me molestaré, lo prometo.
Sigamos “filosofando”.


Una fábula, seis sabios ciegos y un elefante.
En la Antigüedad, vivían seis sabios ciegos que pasaban las horas compitiendo entre ellos para ver quién era el más sabio. Exponían sus saberes y luego decidían entre todos quién era el más convincente.
Un día, discutiendo acerca de la forma exacta de un elefante, no conseguían ponerse de acuerdo. Como ninguno de ellos había tocado nunca uno, decidieron salir al día siguiente a la busca de un ejemplar, y así salir de dudas.
Puestos en fila, con las manos en los hombros de quien les precedía, emprendieron la marcha enfilando la senda que se adentraba en la selva. De pronto se dieron cuenta que estaban al lado de un gran elefante. Llenos de alegría, los seis sabios ciegos se felicitaron por su suerte. Finalmente podrían resolver el dilema.
El más decidido, se abalanzó sobre el elefante con gran ilusión por tocarlo. Sin embargo, las prisas le hicieron tropezar y caer de bruces contra el costado del animal. “El elefante –exclamó– es como una pared de barro secada al sol”.
El segundo avanzó con más precaución. Con las manos extendidas fue a dar con los colmillos. “¡Sin duda la forma de este animal es como la de una lanza!”
Entonces avanzó el tercer ciego justo cuando el elefante se giró hacía él. El ciego agarró la trompa y la resiguió de arriba a abajo, notando su forma y movimiento. “Escuchad, este elefante es como una larga serpiente”.
Era el turno del cuarto sabio, que se acercó por detrás y recibió un suave golpe con la cola del animal, que se movía para asustar a los insectos. El sabio agarró la cola y la resiguió con las manos. No tuvo dudas, “Es igual a una vieja cuerda” exclamo.
El quinto de los sabios se encontró con la oreja y dijo: “Ninguno de vosotros ha acertado en su forma. El elefante es más bien como un gran abanico plano de cuero”.
El sexto sabio, el más anciano, se encaminó hacia el animal con lentitud, encorvado, apoyándose en un bastón. De tan doblado que estaba por la edad, pasó por debajo de la barriga del elefante y tropezó con una de sus gruesas patas. “¡Escuchad! Lo estoy tocando ahora mismo y os aseguro que el elefante tiene la misma forma que el tronco de una gran palmera”.
Satisfecha así su curiosidad, volvieron a darse las manos y tomaron otra vez la senda que les conducía a su casa. Sentados de nuevo bajo la palmera que les ofrecía sombra retomaron la discusión sobre la verdadera forma del elefante. Todos habían experimentado por ellos mismos cuál era la forma verdadera. Obviamente creían que los demás estaban equivocados.
Hasta aquí la fábula, si han aguantado esperando la parte más “operativa” me toca no decepcionarles.


La importancia de entrenar Fuerza contra Fuerza.
Para mis lectores más habituales es evidente la importancia que le doy a este tipo de entrenamientos de Fuerza contra Fuerza, Force on Force si prefieren la forma anglosajona. En adelante me permitirán usar el acrónimo FonF.
Para mi, y no me siento solo en esa creencia o conocimiento, el no introducir ejercicios de FonF en nuestro entrenamiento cotidiano implica tener una visión muy parcial de lo que un enfrentamiento armado implica. Esa parcialidad implica quedarnos con una visión muy limitada e inexacta del conjunto. Como los sabios ciegos de la fábula ¿verdad?
Ser rápidos y precisos en el entorno medido y controlado de un campo de tiro, con ejercicios regulados y planeados, no solo es necesario sino que además es la base sobre la que construir todo lo demás de nuestro edificio de respuestas. Los ejercicios de FonF nos permiten salir a la palestra de la azarosa y aleatoria realidad, aprender a lidiar con lo imprevisto.
Realizar ejercicios con blancos multiples, móviles, sorpresivos, en entornos abiertos o cerrados, es fundamental, no lo duden. Pero necesitamos más, mucho más, que el concepto FonF puede darnos para completar la guinda de nuestro pastel de respuestas eficaces.
Mientras en los ejercicios estándar, todos los que he nombrado y más, tenemos y esperamos resultados concretos, medibles y evaluables. El FonF implica una evaluación en base al análisis de lo pensado por los alumnos, ejecutantes y observadores, más que por sus resultados. Puede ocurrir que el mejor resultado implique solo moverse y no disparar. La misma reacción/acción ante el mismo evento puede ser evaluada como positiva en un caso y negativa en otro.


¿Analizar qué?
Seguro que se preguntan como es posible que las mismas respuestas y resultados puedan dar resultados tan opuestos. ¿Por qué? Sencillo si lo piensan un segundo, porque el FonF implica reconocer y analizar datos del entorno así como de los “potenciales” agresores, para luego ser capaz de desarrollar una respuesta eficaz, o intentarlo al menos.
En los ejercicios estandar si aparece un agresor simplemente actuamos, normalmente disparando. En FonF las posibilidades realistas de actuación son tantas como las variables que nos ofrezca el entorno, la habilidad personal, la personalidad, la emotividad, etc. Podemos responder eficazmente bajo premisas analizadas precipitadamente y sin fundamento. Igualmente podemos responder de forma pésima con un análisis fundamentado, ordenado y correcto. Es decir, como en la realidad.
Es por eso que es tan importante un buen análisis posterior, pormenorizado y detallado hasta el más mínimo dato. Esto suele traer en muchos casos frustración, bajar el rendimiento en otros ejercicios, amén de temor a fallar y volver a “quedar mal” frente a los compañeros . ¿Es eso negativo? Contéstense Uds. mismos, pero les adelanto que en mi opinión no lo es.
El FonF es simple, imaginen a un recien llegado al circuito de combate ya sea de la MMA o del boxeo tradicional. Este muchacho golpea los sacos y guantillas de una forma 3P, perfecta, potente y precisa. De repente sin más experiencia que ese entrenamiento de golpeo lo introducimos en un combate real contra un veterano con varios cientos o miles de combates reales a su espalda, casi todos ellos victoriosos. ¿Cuál creen que será el resultado?
Ahora apliquen ese mismo ejemplo con armas del tipo que sean, ¿Qué ocurrirá? Necesitamos ese punto que solo nos puede dar un enfrentamiento de habilidad contra habilidad, percepción contra percepción, reacción contra acción, respuesta ante ataque, en definitiva hablamos de FonF. ¿O no?
No hablamos de racionalizar de forma coherente y lineal “debo hacer esto ahora, porque si no pasa esto y esto otro, despues legalmente me ocurrirá esto de más allá”. Ni mucho menos. Se trata de analizar si nuestras repuestas inmediatas han sido correctas y adaptativas bajo los parámetros específicos del ejercicio. Si nuestro entrenamiento previo nos da esa capacidad de respuesta eficaz y equilibrada. Si nuestra concienciación y enfoque es el correcto para salir airosos de una situación dada.
Partiendo de la premisa que todos sabemos que un entrenamiento es falso, si fallamos no morimos ni muere nadie, debemos, tanto como instructores o directores de ejercicio como en el rol de ejecutantes, definir ejercicios que magnifiquen respuestas más que racionalizaciones. Estas deben surgir despues de la ejecución y siempre basandose en los parámetros exactos donde hemos definido el ejercicio.
Obviamente la premura de tiempo, carga de adrenalina y todo el coctel que la acompaña, efectos resultantes y permanentes, ni de lejos son similares a un enfrentamiento real. Pero aun lejos del mismo podemos sacar muchas e importantes conclusiones. Y ahí es donde debemos situar el FonF, en las conclusiones internas.


Sudando con FonF.
Los entrenamientos mas o menos operativos se suelen realizar desde posiciones inamovibles, aunque ciertamente cada vez más se emplean programas de adiestramiento donde el ejecutante se mueve durante el ejercicio, pero aún en esos programas ese movimiento suele estar muy limitado. Espacio limitado en el campo de entrenamiento, riesgo con ángulos fuera de la zonas seguras, compañeros en los laterales, falta de habilidades, etc., son algunas de las cuestiones que limitan dichos movimientos. Algo lógico y necesario, nadie quiere realizar un entrenamiento 100% real donde tengamos más bajas que en un enfrentamiento real, ¿para que entrenar contra los malos si nosotros mismos nos autoeliminamos?
FonF implica sudar, y no solo con ese sudor elemental que implica un ejercicio físico exigente, si no aquel que resulta de no saber como actuará mi adversario y si mi respuesta será la adecuada y correcta. Cuestión de egos heridos aparte, que tambien afecta en este tipo de trabajo, el FonF inocula esa partícula de caos que nos coloca en la cuerda floja de la realidad. Nadie está cómodo en el caos, seamos sinceros, todos somos infinitamente más felices hocicando en nuestra charca cómoda, medible y sobre todo conocida.
Trabajar con FonF implica “jugar sucio”, romper reglas, salirme del 1+1+1 ordenado, nos hará daño esa bala de pintura o bolita de airsoft, el ego personal tambien sufrirá. Nos afectará sin duda alguna, pero, si somos congruentes con lo que queremos alcanzar, tambien nos enseñará infinidad de lecciones internas y externas.
¿Qué necesitamos para trabajar en FonF? No mucho:
- Un lugar tranquilo y despejado, que admita con seguridad lo que pretendo entrenar.
- Un grupo de compañeros con las mismas inquietudes y criterios.
- Una mente abierta y flexible.
El resto, armas simuladas, ya sean cuchillos y cuchillos de entrenamiento, como armas de airsoft o, munición de pintura si somos más pudientes.


Dirección y control.
Lo más importante en todo proyecto es siempre una buena dirección y control de cada paso, en nuestro caso de cada segundo del ejercicio, así como un buen controlador de las conclusiones resultantes. Dicho director gestionará los parámetros del ejercicio, sus resultados, lo visto tanto por él mismo y como por el resto de observadores, así como lo observado y sentido por agresor y agredido. Inmediatamente de todo ello se deben sacar conclusiones que permitan una retroalimentación de todos, ejecutores y observadores.
Una mala dirección suele degenerar en un simple juego, o no tan simple, que a su vez fundamenta conclusiones erradas y potencialmente letales si llegan al campo de la realidad y la calle. La dirección debe ser esmerada y enérgica, sin permitir el más mínimo desalineamiento de los parámetros del ejercicio, ni tampoco de la forma de análisis. Los “y si” no son aceptables más que que en la fase de planeamiento del ejercicio. Durante el mismo y, sobre todo, en el análisis posterior no solo no deben permitirse si no que deben prohibirse.
Cada ejercicio nos regala unos datos concretos del mismo, y eso es lo que debemos analizar y estudiar. Cada “y si” debe plasmarse en ejercicios concretos, no en análisis sin datos específicos. Esos “y si” nos dan nuevos ejercicios a ejecutar y a analizar. Simple, ¿no creen?
Los ejercicios FonF no son ejercicios del tipo duelo en OK corral, tampoco del tipo matar a toda costa, ni mucho menos. Los parámetros a ejercitar deben ser realistas, un legitimo usuario o profesional armado no camina por la calle con la mano sobre la empuñadura de su arma, ni siquiera lleva la mano lista para desenfundar como los viejos pistoleros en el amanecer del siglo XIX en la calle en Tombstone. Muy al contrario.
Debemos recordar que el 90% de los casos ese legitimo usuario o profesional armado debe reaccionar a unas acciones previas, mientras no vea un arma empuñada muy raramente podrá ir a empuñar la suya. Simple, aprender a reaccionar, de eso se trata, de arañar tiempo y que nuestra respuesta sea todo lo precisa y rápida para lograr superar al hechos de tener que reaccionar ante un ataque.


Aprendiendo a ser muy malo.
Ambos, malo y bueno, agresor y agredido, atacante y defensor, usen el adjetivo que gusten, deben tener claros sus roles y papeles a jugar en estas recreaciones. Un malo que actua según normas de bueno para dar una oportunidad a su compañero no le está haciendo un favor, al contrario, le está llenando de respuestas erradas para el mundo real. Quizás le esté llevando a un enfrentamiento donde no tenga las habilidades necesarias que este ejercicio debía aportarle. Y todo por no dañar el ego de nuestro amigo y compañero. En FonF no debe haber amigos, debe haber verdaderos y genuinos malos, con toda la aleatoriedad, sorpresa y ruindad que sean capaces de ejercer. Sufrirán egos, probablemente, pero vivirán para superarlo.
Ser realistas, además de todo lo anterior, ayuda a aprender a pensar como los malos, de tal forma que poco a poco podamos anticipar sus acciones en bases a gestos y movimientos previos, entre otras cosas.
Un último detalle, un ejercicio de FonF no suele ser mejor por tener más duración , muy al contrario, ejercicios muy cortos, veloces e intensos generan una mayor y más eficaz retroalimentación de lecciones analizadas y aprendidas. Despues de todo ni el airsoft ni la munición de pintura tienen efectos balisticos mensurables. Alargar un enfrentamiento FonF suele acabar convirtiendose en un choque de egos y enojos, un juego de patio de colegio en resumidas cuentas.


Filosofada final.
Para terminar, “vale Cecilio, y … ¿la fábula a que viene?”.
La vida raramente se muestra bajo un solo prisma o punto de vista, cada cual tiene el suyo del mismo caso concreto. Las personas más consecuentes buscan conocer el mayor número posibles de “verdades” para de la suma de todas ellas sacar su “verdad”.
Al igual que el elefante de la fábula, un enfrentamiento armado tienen infinidad formas de desafiarlo. Podemos verlo dese el punto de vista del entrenamiento de las habilidades motoras, del trabajo con armas, de la precisión, de la movilidad, del aspecto psicológico, del neurológico, del analitico, y un kilométrico etcétera más.
Pero ¿cada uno por separado explican el todo? Personalmente les aseguro que no. Necesitamos todos los aspectos reunidos para poder describir nuestro elefante.
He ahí donde entra el trabajo FonF, como adhesivo y aglutinante de cada uno de los parametros en un conjunto homogéneo y eficaz.
El FonF sin todo lo demás es solo un juego sin más eficacia que la diversión. Todo lo otro sin un aglutinante eficaz es una colección de capacidades sin más conexión que la de la persona que las aplica.
¿Qué opinan? ¿Pueden describir completamente a su elefante?


Cuidense y cuiden de los suyos.
« Last Edit: September 01, 2016, 12:28:22 PM by Cecilio Andrade » Logged

"Ve a decirles a los espartanos,
extranjero que pasas por aqui,
que, obedientes a sus leyes,
aqui yacemos."
                                   Simonides.

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